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Por: Judith Chiari.

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Como es ya sabido orgullosamente nuestro Panamá ha sido el país Anfitrión de la VII versión de la Cumbre de las Américas, donde se nos otorgo la oportunidad y confianza de albergar a más de una treintena de Gobernantes de distintos países, logrando el objetivo de brindarles un lugar cálido, seguro y sobretodo, democrático; para presentar sus ideas, argumentos, opiniones; aún si estas no eran bien aceptadas por la mayoría.

Vestimos y reforzamos nuestro país y no los defraudamos. Fuimos sede de un momento histórico para el Mundo, el encuentro esperado entre el Presidente Barack Obama y el Presidente Raúl Castro.

Un poco más de medio siglo transcurrió para poder presenciar este momento de finalización de la Guerra Fría entre esta gran potencia, como lo es los Estados Unidos y la bella Isla de Cuba; abriendo con esto, un sinnúmero de posibilidades para ambos países en donde obviamente Cuba saldrá enormemente beneficiada a nivel económico y sus conciudadanos.

Se trajo a contexto la posible apertura de sus respectivas Embajadas en cada país, restableciendo así relaciones diplomáticas.

Admiro la conducta sostenida de cada uno de estos dos Presidentes, viendo hacia el futuro y dejando atrás el pasado, tal como expresó el mandatario Barak Obama: “No estoy interesado en disputas que francamente empezaron antes de que yo naciera”.

Dando así la oportunidad a nuevas generaciones de crecer y progresar sin estas confrontaciones impuestas por gobernantes pasados, incapaces de doblegar sus posturas en pos de un mejor futuro para las mayorías y no las minorías.

A pesar de que múltiples fueron los temas tratados por los diferentes países, los acuerdos logrados en la cumbre serán entregados a los Organismos internacionales implicados y no serán plasmados en documento público con el fin de evitar una falta de consenso por matices políticos, expresó la canciller y vicepresidenta de Panamá, Isabel de Saint Malo.

En estos dos días los ojos del mundo estuvieron puestos en nuestra bella Panamá, y cabe felicitar al Gobierno panameño actual por lograr que toda la logística se hiciera posible y cumplir con lo esperado por los gobiernos de los diferentes países. Brindando así una hospitalidad de altura que sin duda dará de que hablar mundialmente.